












Con más de cinco décadas de historia, el cuartel mantiene una importante capacidad operativa, invierte en equipamiento y fortalece su vínculo con la industria petrolera. Sin embargo, la dificultad para incorporar nuevos voluntarios y las demoras en los aportes nacionales aparecen entre los principales desafíos de la institución.
Los Bomberos Voluntarios celebran 55 años de trayectoria, desde aquel 1971 en el que la iniciativa de vecinos, comerciantes y autoridades locales permitió poner en marcha una institución que, con el paso del tiempo, se convirtió en un pilar fundamental para la comunidad.
En una entrevista, Campos repasó la actualidad del cuartel, destacó el esfuerzo por mantener los recursos y el equipamiento, y puso el foco en una preocupación que atraviesa a los cuerpos de bomberos de todo el país: la dificultad para sumar nuevos voluntarios.
A pesar del contexto económico, la institución mantiene una situación financiera que le permite sostener inversiones y renovar sus herramientas de trabajo. Actualmente cuenta con seis autobombas, dos camionetas tipo pickup y una unidad utilitaria Kangoo incorporada recientemente.
La renovación de la flota y de los materiales es una tarea permanente, necesaria para responder ante emergencias y garantizar que el personal disponga de los recursos adecuados para desarrollar su labor.
Uno de los aspectos que más preocupa es la caída en la cantidad de aspirantes. Campos recordó que, en años anteriores, las convocatorias podían reunir a más de 25 o 30 postulantes, mientras que este año se registraron apenas seis.
La formación también representa un desafío. El proceso de capacitación demanda aproximadamente un año y medio, con instancias teóricas, prácticas y entrenamiento para intervenir en situaciones de riesgo. Se trata de una preparación exigente que requiere tiempo, compromiso y una gran responsabilidad.
A esto se suman los cambios sociales y las dificultades para compatibilizar el voluntariado con las obligaciones laborales y personales. En ese escenario, se observa una mayor incorporación de mujeres, mientras que algunos bomberos ya formados deben alejarse temporalmente cuando sus empleos, especialmente en la industria petrolera, implican jornadas prolongadas fuera de la localidad.
La preocupación no pasa solamente por incorporar nuevos integrantes, sino también por lograr que puedan sostener su participación a lo largo del tiempo.
La preparación de los bomberos voluntarios también adquiere relevancia en el ámbito petrolero. Las empresas reconocen cada vez más la importancia de contar con personal capacitado en prevención, reanimación cardiopulmonar (RCP) y respuesta ante emergencias industriales.
En ese marco, el cuartel participa en coberturas preventivas y tareas de asistencia vinculadas con operadoras como YPF. Esta articulación permite aprovechar los conocimientos del personal y fortalecer la preparación ante situaciones que requieren una respuesta rápida y coordinada.
En materia económica, Campos valoró el cumplimiento de los aportes contemplados en la ley provincial de bomberos, y mencionó una transferencia reciente de 30 millones de pesos destinada a los cuarteles.
También destacó el acompañamiento del municipio, con un aporte mensual cercano a los nueve millones de pesos, además del trabajo conjunto con el área de Protección Civil.
En contraste, señaló demoras en la llegada de los fondos anuales correspondientes al Gobierno nacional, una situación que genera preocupación por la importancia de esos recursos para sostener el funcionamiento y la capacidad operativa de las instituciones.
La tarea de los bomberos no termina con la respuesta técnica ante un siniestro. En situaciones críticas, la manera de acercarse a una víctima, transmitir tranquilidad y actuar con empatía puede ser tan importante como el conocimiento operativo.
En ese sentido, se destacó el trabajo del oficial Walter Tapia, quien lleva más de diez años capacitándose en psicología de la emergencia, con formación basada en estándares europeos y contenidos de la Academia Nacional de Bomberos.
La preparación busca que el personal pueda trabajar bajo presión, comprender las reacciones emocionales que aparecen durante una crisis y brindar una atención humana a quienes atraviesan momentos difíciles.
A más de cinco décadas de su creación, el cuartel mantiene su compromiso con la comunidad y continúa trabajando para mejorar sus recursos, fortalecer la capacitación y responder a las nuevas demandas de la región.
El desafío, sin embargo, va más allá de contar con vehículos y equipamiento. También implica garantizar el recambio generacional, generar condiciones para que más personas se sumen al voluntariado y sostener el acompañamiento económico necesario para que la institución pueda seguir creciendo.
Porque detrás de cada intervención hay preparación, esfuerzo y personas que eligen dedicar parte de su tiempo a cuidar a los demás.
Entrevista completa: