Este sábado 8 de agosto, dos de los volcanes más monitoreados del mundo registraron actividad eruptiva significativa de manera simultánea: el Puracé, en el departamento del Cauca, Colombia, y el Etna, en la isla italiana de Sicilia.
Mientras el Servicio Geológico Colombiano (SGC) mantiene la alerta naranja en el Puracé tras seis emisiones de ceniza en las últimas 24 horas, el Etna entró en una nueva fase paroxismal que obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto internacional de Catania, uno de los principales puntos de entrada a Sicilia.
Según un boletín extraordinario publicado este sábado por el SGC, el volcán Puracé registró seis emisiones de ceniza entre las 2:00 de la tarde del viernes 7 y la misma hora del sábado 8 de agosto.
Las dos más intensas ocurrieron a las 5:57 de la tarde del viernes y a las 9:12 de la mañana de este sábado, ambas corroboradas por las cámaras web de seguimiento del volcán y por habitantes de veredas en Puracé y Coconuco, así como desde la ciudad de Popayán, según informó Colprensa.
La caída de ceniza fue reportada en la cabecera municipal de Coconuco, en las veredas Cristales y Cobaló, y en Popayán.
El flujo de dióxido de azufre permanece por encima del promedio histórico para este volcán y persiste el ascenso en las concentraciones de dióxido de carbono en el suelo, condiciones que representan un riesgo para la salud de las poblaciones cercanas.
"Los valores que se vienen registrando instrumentalmente en el volcán durante los últimos días son los máximos alcanzados, superando ampliamente los calculados en las líneas base de comportamiento y, por lo tanto, representan una alteración importante en su dinámica", advirtió el SGC en su boletín.
La entidad recomendó a la comunidad no acercarse a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, donde pueden presentarse de manera repentina emisiones de ceniza o gases que representan un riesgo para las personas.
El SGC también solicitó a la ciudadanía seguir la evolución de la actividad a través de sus boletines diarios y canales oficiales, y atender las instrucciones de las autoridades locales, departamentales y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El monitoreo del volcán continúa de manera permanente.
Entre tanto, a miles de kilómetros de distancia, el Etna entró este sábado en una nueva fase paroxismal marcada por intensa actividad en el cráter Voragine, el principal de su cima, según reportaron Reuters y la agencia Anadolu.
La actividad comenzó a intensificarse rápidamente en la noche del miércoles 6 de agosto, desarrollándose en una poderosa fuente de lava durante la madrugada del jueves 7.
La erupción generó una gran nube de ceniza que se dispersó hacia el sureste, con caída de material volcánico reportada en las poblaciones cercanas de Ragalna y Adrano.
Un nuevo flujo de lava fue observado en el Valle del Leone desde un nuevo conducto eruptivo abierto a aproximadamente 2.750 metros de altitud, de acuerdo con la misma fuente.
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La presencia de ceniza volcánica y la elevación de la alerta aérea a rojo impactaron severamente las operaciones del Aeropuerto Internacional de Catania, llevando a la suspensión temporal y desvío de los vuelos de llegada, informó AFP.
"La actividad eruptiva del Etna y la consiguiente emisión de ceniza volcánica a la atmósfera" motivó el cierre del espacio aéreo afectado por la nube, aunque los vuelos de salida de aeronaves ya presentes en el aeropuerto operaron con normalidad.
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